Sitges en hora azul

El lugar

Un pueblo para enamorarse

A treinta y cinco minutos de Barcelona, Sitges es luz, mar y calles blancas. Un pueblo de pescadores convertido en uno de los rincones más bellos del Mediterráneo, donde el tiempo pasa más despacio.

01

El mar

Diecisiete playas, paseos junto al agua y la silueta de la iglesia de Sant Bartomeu i Santa Tecla asomada al Mediterráneo. El producto del mar llega cada día a nuestra cocina.

02

El casco antiguo

Calles empedradas, casas blancas y rincones con flores. Nuestros dos restaurantes están en pleno corazón: a un paso el uno del otro.

03

La luz

La luz de Sitges enamoró a los pintores modernistas. La misma que entra por nuestras ventanas a la hora del vermut y al caer la tarde.

El ambiente

Dos mesas en el corazón de Sitges

Nuestras dos casas están a un paso la una de la otra, en pleno centro. Mantel, vermut al mediodía y el producto del día: el Mediterráneo, también dentro.

La iglesia de Sant Bartomeu i Santa Tecla sobre el casco antiguo de Sitges, vista desde el mar
Calles blancas del casco antiguo de Sitges
El comedor de Moreno Sant Bartomeu, con mesas vestidas
Rincón con flores del casco antiguo de Sitges
La hora del vermut en Moreno Major
El paseo marítimo de Sitges frente al Mediterráneo
La entrada de Moreno Sant Bartomeu
Rincón junto al ventanal en Moreno Major
La barra de marisco de Moreno Sant Bartomeu
La barra de tapas y vermut de Moreno Major